Dacca, BANGLADESH (Agencia Fides, 05/11/2018) - "Debemos orar y comprometernos para que las
próximas elecciones generales sean justas, pacíficas y creíbles. El país
se enfrentará a la votación en diciembre y todos estamos llamados a
rezar y a contribuir a un proceso electoral pacífico. En el pasado, las
elecciones han estado marcadas a menudo por la violencia". Así se
expresa para la Agencia Fides, Anita Haldar, laica católica y
trabajadora social en la comunidad católica bengalí.
La Comisión Electoral anunciará el programa de las próximas elecciones
parlamentarias el 8 de noviembre. Las elecciones se celebrarán dentro de
los 45 días siguientes al anuncio de la Comisión. Por lo tanto, la 11ª
vuelta de las elecciones generales se celebrará probablemente entre el
20 y el 23 de diciembre.
"Cualquiera que sea el partido que llegue al poder, lo importante es que
realmente trabaje por el desarrollo de la gente, por una economía
sostenible, para proporcionar oportunidades de empleo, para mejorar la
educación, la salud, los medios de subsistencia y los programas de
vivienda para los pobres. Todos los partidos políticos están llamados a
trabajar juntos, independientemente de las diferencias religiosas, por
el bien común del país", enfatizó.
Los musulmanes representan alrededor del 90% de la población de
Bangladesh, en un estado donde viven más de 160 millones de habitantes,
con una de las densidades más altas del mundo. Los hindúes representan
alrededor del 8% y el resto de la población profesa diversas religiones,
como el budismo y el cristianismo (los fieles son el 0,2%, incluidos
400.000 católicos). Hay también alrededor de tres millones de indígenas,
minorías étnicas además de la mayoría bengalí. Bangladesh celebra
elecciones parlamentarias cada cinco años. En la Asamblea Nacional hay
350 escaños, 50 reservados para las mujeres, pero no hay escaños
reservados para las minorías étnicas. Las minorías étnicas y religiosas
tienden a apoyar a la "Liga Awami", de inspiración laica, para
contrarrestar a los partidos islamistas.
Según el Banco Mundial, el 25% de la población bengalí vive por debajo
del umbral de la pobreza y la mitad de esa parte vive en la pobreza
extrema. Dada la falta de oportunidades de empleo, en particular en las
zonas rurales, millones de bengalíes con escasa educación y sin
formación profesional recurren a la emigración y recurren al mercado de
trabajo en el extranjero para ganarse la vida.