Después el Papa ha retomado la catequesis sobre los aspectos de la relación
entre la Iglesia y la familia, hablando esta vez de las promesas que
hacemos a los niños. No de las que se hacen para que se porten bien sino
a otras más importantes, ''decisivas para sus expectativas frente a la
vida para que confíen en los seres humanos, para su capacidad de
concebir el nombre de Dios como una bendición''.
''Los
adultos -ha continuado- hablamos de los niños como una promesa de vida.
Y nos conmovemos fácilmente al decir a los jóvenes que son nuestro
futuro. Pero a veces me pregunto si somos igualmente serios con su
futuro. Tendríamos que preguntarnos: a menudo: ¿Cuánto somos fieles a
las promesas que hacemos a los niños, trayéndoles a nuestro mundo?
Acogida y cuidado, cercanía y atención, confianza y esperanza, son las
muchas promesas de base que se pueden resumir en una sola: amor. Esta es
la forma más justa de acoger a un ser humano que viene al mundo, y
todos nosotros lo aprendemos, todavía antes de ser conscientes. Es una
promesa que el hombre y la mujer hacen a cada hijo:... desde que se
concibe con el pensamiento''.
''Cuando
sucede lo contrario, los niños son heridos por un ''escándalo''
insoportable, mucho más grave, porque no poseen los medios para
descifrarlo. No entienden lo que sucede. Dios vigila esta promesa desde
el primer instante. ¿Recordáis lo que dice Jesús? Los ángeles de los
niños reflejan el rostro de Dios y Dios no pierde de vista nunca a los
niños. ¡Ay de los que traicionan su confianza! . Su abandono confiado a
nuestra promesa, que nos compromete desde el primer momento nos juzga''.
La
confianza espontánea de los niños en Dios ''nunca debe herirse,
especialmente si la causa es la presunción, más o menos inconsciente, de
reemplazare. La tierna y misteriosa relación entre Dios y el alma de
los niños nunca debería ser violada . El niño está preparado desde su
nacimiento para sentirse amado por Dios. Tan pronto como es capaz de
sentir que es amado por sí mismo, un hijo también siente que hay un Dios
que ama a los niños''.
''¡Sólo
si miramos a los niños a través de los ojos de Jesús, podremos
realmente entender cómo, defendiendo la familia, protegemos a la
humanidad! El punto de vista de los niños es el punto de vista del Hijo
de Dios''. FRANCISCO ha recordado antes de finalizar que la misma
Iglesia con el bautizo, hace grandes promesas a los niños, con las que
compromete a los padres y a la comunidad cristiana y, ha pedido a la
Virgen María y a san José que nos hagan capaces y dignos de acoger a
Jesús en cada niño que Dios manda a esta tierra.
La Audiencia General concluyó con el canto del Pater Noster y la Bendición Apostólica impartida por el Papa FRANCISCO.