Harare, ZIMBABWE (Agencia Fides, 15/10/2015) - Zimbabwe atraviesa una nueva emergencia
alimentaria. La ONU estima que más de 1,5 millones de habitantes, el 16%
de la población, necesitan ayuda urgentemente. Las regiones del sur,
donde hay más consecuencias de la pérdida de cosechas debido a la falta
de lluvias durante la temporada pasada son las que más riesgos corren.
Según informa una nota de los Padres Blancos, en estos distritos, se ha
previsto que el 23% de la tierra cultivada, principalmente con maíz, no
producirá ningún cultivo. La inestabilidad en el suministro de alimentos
está vinculada en particular al Fast Track Land Reform Programme, un
programa de reforma agraria muy controvertido, que se inició en el año
2000 y que obliga a 2.900 agricultores blancos a abandonar sus fincas.
El objetivo declarado era la redistribución de la tierra a los pequeños
agricultores de color. Sin embargo, la expropiación, no ha producido
ningún efecto positivo.
La hiperinflación, el aumento del desempleo y los efectos del cambio
climático han llevado a la economía al colapso. En 2008, la inflación
alcanzó el 231.000.000%. En abril de 2009, en un intento de estabilizar
la economía, el Gobierno decidió no imprimir más dólares zimbabuenses,
reemplazándolos con el dólar estadounidense y otras monedas extranjeras.
Y desde el 15 de junio de este año, el dólar de Zimbabwe ha dejado de
ser legal y reemplazado oficialmente por el dólar estadounidense y el
rand sudafricano. Esta política ha traído cierta estabilidad financiera,
pero no ha resuelto todos los problemas. De hecho, faltan servicios
sociales básicos y algunos sectores industriales que no están
estrictamente vinculados a la agricultura se han visto afectados
seriamente. Además de que sigue siendo difícil el conseguir suministros y
alimentos. Como lo demuestra esta nueva emergencia.