Yaundé, CAMERÚN (Agencia Fides, 11/10/2018) – “Las elecciones se celebraron en calma pero en
las regiones de habla inglesa hubo graves irregularidades”, explica la
Conferencia Episcopal de Camerún en un comunicado en el que realiza una
primera valoración de las elecciones presidenciales del domingo 7 de
octubre.
La Iglesia católica, a través de la Comisión Episcopal de Justicia y
Paz, supervisó la votación gracias a 231 observadores electorales
desplegados en los colegios electorales de todo el país. Sin embargo, 46
observadores de las regiones noroccidental y sudoccidental no pudieron
asistir a las mesas electorales debido a la inseguridad. Las regiones
anglófonas del extremo occidental de Camerún se han visto sacudidas en
los últimos dos años por una crisis secesionista.
En las zonas de habla inglesa, los obispos cameruneses se quejan de que
muchos votantes no pudieron participar en la votación debido a la
inseguridad. Los obispos también lamentan que no se haya previsto que
los refugiados pudieran participar en la votación. La Conferencia
Episcopal denuncia que las fuerzas de seguridad prohibieron a los
observadores católicos el acceso a determinados colegios electorales. A
uno de los observadores católicos trataron de corromperlo, mientras que
otros observadores notaron varias irregularidades en los colegios
electorales que inspeccionaron, como nombres de personas fallecidas en
las listas de votación. En al menos un caso, un votante informó que otra
persona había votado por él, falsificando su firma en el registro
electoral.
No obstante, los obispos invitan a todos a mantenerse en calma, en
particular al candidato que será reconocido como el ganador por las
autoridades competentes, para que no provoque a sus adversarios.
Mientras que a los perdedores potenciales se les insta a reconocer su
derrota felicitando al ganador.
A la espera de la publicación oficial de los resultados, uno de los
candidatos, Maurice Kamto, se proclamó vencedor el lunes 8 de octubre.
Kamto también pidió una investigación pública sobre los falsos
observadores electorales, presentados por los medios de comunicación
estatales como enviados por la ONG internacional Transparencia
Internacional, quien, en cambio, afirma no haberlo hecho. Estos
presuntos observadores electorales declararon que no habían encontrado
ninguna irregularidad en la votación.