Abidjan, COSTA DE MARFIL (Agencia Fides, 07/11/2017) - “Exigimos justicia y equidad en el comercio de
bienes y servicios, pero especialmente con respecto a los recursos
naturales, que se toman todos los años desde África”, afirman los
Obispos de África y Europa, en una declaración conjunta de la Comisión
de Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE) del
Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM),
publicado en el marco de la Cumbre entre la Unión Africana y la Unión
Europea, que se celebrará en Abidjan, Costa de Marfil, del 28 al 29 de
noviembre.
Los Obispos piden a los líderes políticos africanos y europeos que
trabajen juntos para dar a los jóvenes africanos un futuro con
oportunidades de trabajo en el respeto de un desarrollo ambiental
sostenible.
Los jóvenes africanos -destacan los obispos- son víctimas de traficantes
de personas. “Esperamos - se lee en la declaración - una posición firme
por parte de los participantes en la Cumbre Euro-africana sobre
Migración y especialmente en la lucha contra la trata de personas.
Además, esperamos que la Unión Europea refuerce su compromiso con los
programas de desarrollo sostenible en ocasión de la cumbre”.
Por lo tanto, la lucha contra la trata de personas no está separada de
ofrecer a los jóvenes africanos la oportunidad de desarrollar su propia
vida en su continente. “Las nuevas industrias locales y el desarrollo de
la agricultura sostenible pueden reducir el molesto estímulo que empuja
a los jóvenes a abandonar el lugar de nacimiento y disminuir el
fenómeno conocido como 'fuga de cerebros'”, dicen los Obispos.
Uno de los factores a menudo ignorados en los países europeos a los que
se dirigen los jóvenes africanos es la denominada 'fuga de cerebros', o
'brain drain', que empobrece aún más a los Estados africanos.
Según el Informe Anual del Banco Mundial del 2014, entre el 1980 y el
2010 llegaron a Europa desde África 30.9 millones de personas, alrededor
del 3% de la población africana total.
Entre ellos varios son graduados y licenciados. Según la Organización
Mundial para las Migraciones (IOM), entre los inmigrantes que ingresan
legalmente en Europa, hay 20,000 entre médicos, profesores
universitarios, ingenieros y otros profesionales que se marchan de
África todos los años desde 1990.
Para reemplazar esta profesionalidad perdida, las organizaciones
internacionales gastan alrededor de 4 mil millones de dólares al año
para emplear personal europeo y norteamericano en África.
Por tanto, hay espacios para imaginar y adoptar políticas que permitan a
los africanos desarrollar su propio continente en colaboración mutua
entre África y Europa. Esta es la esperanza de los obispos de ambos
continentes.