Addis Abeba, ETIOPÍA (Agencia Fides, 11/07/2020) - Entre los efectos nefastos que la pandemia
ha causado en el mundo se encuentra el marcado aumento del abuso contra
mujeres y niños, expuestos a la violencia debido al encierro doméstico
impuesto por el lockdown y la situación general de falta de trabajo,
empobrecimiento e inseguridad alimentaria. En África, donde se libran
numerosas guerras y se encuentran los países más pobres o los barrios
marginales más concurridos del planeta, las razones detrás del aumento
del abuso probablemente se están multiplicando más que en otros lugares.
En Etiopía la situación es alarmante. Ya en junio, el “Women and
Children Affairs Bureau” ha señalado el “contexto preocupante” con un
marcado aumento de niñas violadas y remarcado que el cierre de las
escuelas ha favorecido la multiplicación de violaciones no denunciadas,
consumidas dentro de las paredes de casa. La Iglesia Católica,
preocupada por el creciente número de violencia contra mujeres o menores
durante las fases de encierro anti-Covid-19, ha tratado de buscas
soluciones. El pasado 24 de junio se organizó una reunión que tenía como
objetivo apoyar la campaña #Zim Alilim ("No me callaré") lanzada por
algunos artistas etíopes conocidos con la intención de crear conciencia
sobre el fenómeno.
En la reunión, representantes de la Iglesia y hombres involucrados en el
campo de la cultura y del arte denunciaron el aumento de los abusos y
los matrimonios precoces y forzados, así como numerosos casos de niñas
brutalizadas en el hogar, que quedaron embarazadas debido a la violencia
reiterada sufrida.
La Iglesia se ha declarado totalmente a disposición de la campaña y
dispuesta a hacer todo lo posible para aumentar la conciencia y
sensibilizar a las instituciones y la sociedad. En julio se pondrán en
marcha programas de formación, talleres y reuniones de apoyo para
padres. Se ha acordado solicitar a los líderes religiosos que brinden
todo el apoyo posible a la campaña, dado el profundo reconocimiento de
su papel en la sociedad etíope.
El fenómeno también ha sido objeto de observación e investigación por
parte de la oficina regional del Fondo de Población de las Naciones
Unidas (UNFPA) para África Occidental y Central. El Fondo ha confirmado
el impacto del Covid-19 en la violencia de género en África occidental y
central, señalando un aumento de la violencia. Según el UNFPA, el
crecimiento en Malí ha sido del 35%, mientras que una encuesta realizada
en Camerún ha señalado un aumento en los riesgos de violencia doméstica
y sexual en el 62% de las mujeres encuestadas.