Padua, ITALIA (Agencia Fides, 07/07/2020) - Después de tres meses de encierro total que ha
bloqueado todos los vuelos y aeropuertos, los primeros 16 voluntarios de
Médicos con África CUAMM están a punto de partir hacia África. Muchos
de los voluntarios de CUAMM permanecieron en sus misiones, junto con las
poblaciones locales, en tiempos de emergencia por coronavirus, que se
sumó a todas las demás crisis. “Es imposible para nosotros 'escapar' de
esos lugares, porque en ese 'Eunte scurate infirmos' hemos tomado una
decisión de por vida. Sin embargo, también fue imposible poder dar el
cambio a los muchos que permanecieron en el campo, cerca de la población
y a las instituciones locales", escribe a la Agencia Fides don Dante
Carraro, director del CUAMM.
“Muchas organizaciones han decidido regresar a través de los raros
vuelos humanitarios disponibles. Nuestra decisión de quedarnos en el
lugar, cansados y no exentos de riesgos - subraya el sacerdote -, está
ayudando a mantener abiertos los hospitales y los servicios, evitando el
colapso de sistemas de salud ya de por sí muy débiles y frágiles. Junto
con nuestros colegas locales, cultivamos la esperanza día a día”.
“Entre las consecuencias sanitarias y socioeconómicas de Covid, vemos
con nuestros propios ojos como el número de familias y personas que
solicitan alimentos está aumentando dramáticamente. El hambre está a la
vuelta de la esquina. En muchas comunidades en el sur de Sudán, en áreas
rurales, ya estamos distribuyendo harina, arroz, aceite y productos
básicos. En Angola, en Chiulo, el número de madres que vienen al
hospital a pedir comida para sus hijos aumentan de día en día”.
“Necesitamos recursos financieros, pero sobre todo recursos humanos,
voluntarios disponibles y listos para partir. Pero en nuestro país,
Italia, las heridas también siguen abiertas, sangran y duelen - escribe
don Dante -. Experimentamos ansiedades y dificultades, incertidumbres y
preocupaciones, especialmente por el futuro. Los escombros causados
por el virus amenazan con hundirse, bloqueándonos sobre todo en
nuestra voluntad: corremos el riesgo de un bloqueo del alma”.
“En los 16 voluntarios que se van, veo a Francesco Canova, quien
'inventó' el CUAMM tan pronto como terminó la Segunda Guerra Mundial: a
su alrededor solo había pobreza, miseria, destrucción y escombros.
Cuando la tentación de rendirse, de bajar los brazos, es más fuerte, es
entonces que debes alzarte, tener más coraje, más determinación para
reconstruir”.
El director del CUAMM, quién es médico cardiólogo, ha expresado su
gratitud a los 16 voluntarios que, con su levantarse y marchar, entre
los escombros del virus, mantienen vivo el espíritu “misionero” y de
servicio que hizo nacer el CUAMM en 1950 y que continúa animandolo. Don
Dante concluye agregando que “con este espíritu en nuestros corazones,
que sigue vivo a pesar de la fatiga de un momento tan difícil, queremos
celebrar nuestro septuagésimo cumpleaños este año programado para el 7
de noviembre en Padua”.