Parma, ITALIA (Agencia Fides, 02/07/2020) - Con una misa presidida por el Superior general,
el padre Fernando García, en el santuario de San Guido Maria Conforti en
Parma, la casa generalicia de los Javerianos, que se transmitirá en
streaming, se abrirá hoy el año jubilar de la Sociedad de san Francisco
Javier para las Misiones Extranjeras, más conocidos como "misioneros
Javerianos".
De hecho, la Dirección General del Instituto ha anunciado un año
jubilar, desde el 2 de julio de 2020 hasta el mismo día del 2021, para
recordar la aprobación definitiva de las primeras Constituciones y la
llamada “Carta del Testamento” del fundador, San Guido Maria Conforti,
quien comunicaba la noticia a los misioneros “presentes y futuros”
invitando a todos “a agradecerlo al Señor” y llamaba la atención “sobre
el grave y solemne compromiso que ahora tenemos ante Dios y su Iglesia”.
Era el 2 de julio de 1921.
El año jubilar tiene la intención de otorgar una particular importancia
al centenario de las primeras Constituciones y a la Carta del
Testamento, que también coincide con el 125 aniversario de la fundación
del Instituto. Este evento jubilar se vivirá en comunión con toda la
Familia Javeriana: las Misioneras de María, los laicos Javerianos, las
Hermanas Josefinas.
Hay tres elementos principales que deben distinguir este período,
escriben los miembros de la Administración General de los Javerianos en
la carta de convocatoria del jubileo: “Dar gracias a Dios por el don del
carisma javeriano en la Iglesia, recordando la historia de estos 125
años de vida de nuestra Familia Misionera. Damos gracias por todo el
bien hecho por los hermanos que nos han precedido y por lo que se está
haciendo actualmente, también a través de nosotros. ¡Todo es gracia!
Verificar nuestra respuesta al regalo recibido. El carisma javeriano es
claro y preciso: la misión ad gentes y ad extra vivida en la
consagración religiosa, insertada en el contexto más global de la única
misión de la Iglesia. Por lo tanto, tiene un lugar particular, muy
específico en la vida eclesial. Se trata de ver, con los ojos de la fe y
con la razón humana, nuestra fidelidad o infidelidad al carisma
javeriano, es decir, a nuestra identidad en la Iglesia. Comprometerse
con prontitud y determinación para responder adecuadamente al don
recibido y de este modo ser significativos en nuestra especificidad hoy
de la misión de la Iglesia. Este compromiso también tiene que ver con un
reposicionamiento real, adecuado y urgente de nuestras presencias
misioneras, especialmente donde sea necesario hacerlo”.
La oración compuesta para el año jubilar resume los sentimientos de los
misioneros Javerianos en esta circunstancia: “Alabado seas, Dios y
Padre, por nuestro Fundador San Guido M. Conforti, quien, fascinado por
tu Hijo crucificado e inspirado por el Espíritu, fundó la Familia
Javeriana para difundir el Evangelio hasta los confines más distantes,
para que nuestro Señor Jesucristo sea conocido y amado por todos.
Te damos gracias por el don de la vocación misionera. Perdona las
infidelidades al carisma recibido, y fortalece en nosotros el deseo y el
celo de vivir la misión ad gentes, con un intenso espíritu familiar.
Danos un espíritu de Fe viva para dar testimonio con amor en el mundo de
la Esperanza que da sentido y vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
¡Amén!”.