Bogotá, COLOMBIA (Agencia Fides, 13/07/2020) - "Para obtener la reconciliación hay que tener
la intención, y yo creo que buena parte de Colombia quiere, sobre todo,
en las regiones más golpeadas por la guerra. Pero no se puede alcanzar
de la noche a la mañana. Hay que tener mucha experiencia, mucha
perseverancia, porque hay altibajos y otras voluntades para encauzar y
atraer. Siempre habrá opositores y convencerlos supone una tarea muy
paciente. También debe haber condiciones materiales. El Estado debe
estar presente en todas las regiones, proteger a todos sus habitantes y
evitar que los grupos ilegales impongan su ley con las armas. En cuanto a
la polarización, a mí no me preocupa tanto, porque vivimos en una época
en la que esta se encuentra en todas las sociedades. Es una nota de la
época y es una lástima porque sirve para llegar al poder, pero no para
gobernar, porque es muy difícil dirigir a un país si tiene a la mitad de
sus ciudadanos en contra. Entonces, la tarea que tienen
los políticos es formar consensos sobre cosas prácticas, sobre el bien
común", Son las palabras para describir la situación actual en Colombia
del arzobispo, Luis Mariano Montemayor, nuncio apostólico de su santidad
en Colombia en una entrevista publicada el sábado en el periódico
"Semana" de Colombia.
Las palabras del Arzobispo Montemayor no giran alrededor del problema,
sino que van directamente a informar todo lo que está detrás de esta
falta de reconciliación:
"No son solo los políticos los que ponen el palo en la rueda, hay otros
grupos que no quieren la paz porque se les acaba el negocio. Me refiero a
los que están detrás de las economías ilegales. Volviendo a estos
políticos, yo diría que hay que aprender a superar los rencores
históricos. La historia tiene un peso en cada uno de nosotros y en la
vida social, no hay que negarlo, pero tampoco podemos ser esclavos de
ella, de repetir los mismos errores y enfrentamientos. Tenemos que poner
el bien común por encima de todo porque, como dice el santo padre,
estamos en la misma barca. No todos sufrimos igual, pero todos estamos
en la misma barca, y al final, si la barca se hunde, nos perjudicamos
todos. Aprendamos a que las diferencias políticas no impidan un trabajo
común para el bien de todos y sobre todo para quienes más lo necesitan, y
que no pueden ser sacrificados en el altar de una ventaja política,
sean de derecha o de izquierda", ha comentado el nuncio.
Mons. Montemayor, nominado nuncio a Colombia desde hace menos de dos
años, sugirió una forma de resolver esta situación de violencia que
también ve grupos de narcotraficantes: "La Iglesia también ha estado
presente en los acercamientos con los Gaitanistas o el Clan del Golfo.
Con ellos hubo un camino de sometimiento a la ley que no funcionó, pero
que puede ser mejorado y retomado. Con las disidencias es muy difícil el
trabajo porque son narcotraficantes netos. Ahí es una cuestión de orden
público; en todo caso estará el sometimiento, pero eso no nos
corresponde como Santa Sede porque es una función de seguridad pública.
Pero esta respuesta demuestra que el conflicto colombiano no es
sencillo, los actores son muchos y diversos. El factor común es la
ausencia del Estado en muchas regiones y la falta de control
territorial. Problema que no podemos seguir ignorando. Hay que llevar el
Estado, que no son solo las Fuerzas Armadas, a esas zonas. Hay que
mostrarle a la
población que hay voluntad política de hacerlo, pero eso no se puede
hacer de la noche a la mañana", ha concluso.