NEWS ANALYSIS -
Kinshasa, REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO
(Agencia Fides, 04/07/2020) - Cuando, en la última semana de marzo, primero el
Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, y luego el
Papa Francisco, justo cuando la pandemia estaba tomando dimensiones
aterradoras, lanzaron un sincero llamamiento para proclamar un “cese del
fuego universal”, el mundo parecía que los había escuchado. En Siria,
Camerún, Filipinas, Yemen, Congo, por ejemplo, surgieron signos de
distensión y, gracias también al terror de contraer el virus, algunos
ejércitos o milicias de las 70 guerras activas en el planeta silenciaron
sus armas. Peor por desgracia esas señales alentadoras no han
continuado. La invitación del Papa a aprovechar la dramática ocasión
para “suspender todas las formas de hostilidad bélica” y alentar la
apertura “a la diplomacia, la atención a aquellos en situaciones de
mayor vulnerabilidad” para muchas regiones del mundo ha sido solo
“letras escritas en papel”. Desde mediados de abril, en la
mayoría de los lugares que habían cesado al menos parcialmente los
combates, se comenzó de nuevo a disparar, en todos los demás, en
realidad, nunca se detuvo.
Más de tres meses después, se puede decir que los mensajes del Papa y de
Guterres no ha sido escuchados. La Agencia Fides ha hablado con
representantes de la Iglesia Católica de tres países (República
Democrática del Congo, Nigeria y Camerún) en los que se viven conflictos
desde hace años y ha tratado de comprender cuál es la situación y las
razones que están detrás de la negativa a suspender, al menos
temporalmente, la guerra. (...) - continua...
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