Uagadugú, BURKINA FASO (Agencia Fides, 06/07/2020) - En los próximos meses, más de 2,2 millones de
burkinabés corren el riesgo de morir de hambre debido a los conflictos
en curso y las condiciones climáticas extremas. En 2020, el número de personas afectadas por la grave
escasez de alimentos es tres veces mayor que el año pasado. Así ha
lanzado la emergencia, en un mensaje enviado a la Agencia Fides, el
padre Constatin Sere, director de Caritas Burkina Faso, quién declara:
“el mundo se ha olvidado de la crisis en el Sahel. Países como Burkina
Faso se enfrentan a una serie de desafíos enormes y sin ayuda las
personas sufrirán terriblemente. Los desplazados internos no tienen
acceso a alimentos o agua, lo cual es esencial tanto para beber como
para la higiene personal”.
En la nota enviada a Fides, emerge que el país se ha convertido en el
epicentro de un dramático conflicto regional que ha causado más de un
millón de desplazados internos. “Es una de las olas de desplazados
internos con la más rápida evolución en todo el mundo debido a que
cientos de miles de personas no tienen comida, agua ni refugio
adecuado”, señala el documento.
El padre Sere también explica que a medida que se acerca la temporada de
lluvias, las condiciones de las personas desplazadas se vuelven aún más
críticas, ya que la mayoría de ellas no tienen un refugio adecuado para
hacer frente a las tormentas, fuertes vientos e inundaciones que se
producirán en los próximos tres o cinco meses.
Para apoyar algunas áreas particularmente críticas, Caritas ha lanzado
un proyecto de 600 mil euros para proporcionar alimentos a las personas
desplazadas y las familias que los alojan, así como una contribución
económica hasta finales de octubre de 2020. El proyecto, cuyo objetivo
es ayudar a unas 50 mil personas, se concentrarán principalmente en las
diócesis de Kaya, Fada N'Gourma, Nouna y Dédougou. Los paquetes de
alimentos ofrecidos a unas 1.500 familias contendrán comida suficiente
para un mes.
Como informa el padre Sere, todos los burkinabés, y los desplazados
internos en particular, continúan esperando la paz y el regreso a la
normalidad. “Si le preguntas a una persona desplazada qué es lo que más
quiere, responderá que quiere regresar a su pueblo de origen. Me temo
que esto no sucederá muy pronto, porque la violencia no muestra signos
de disminuir. A pesar del compromiso del estado, los grupos armados en
nuestro país continúan sembrando el terror y cobrándose vidas”. “El
futuro es preocupante, pero seguimos depositando nuestra fe en Dios y en
el amor de nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo”, concluye el
director de Caritas.
Hasta hace poco, en Burkina Faso reinaba la paz. Pero desde hace 4 años,
los grupos armados que operan a lo largo de las fronteras norte y este
del país han seguido matando y aterrorizando a los ciudadanos, causando
una grave inestabilidad en el país.