Kuala Lumpur, MALASIA (Agencia Fides, 16/07/2020) - “Mantenéos a salvo y sed santos”. Es la
exhortación del arzobispo Julian Leow Beng Kim, al frente de la
archidiócesis de Kuala Lumpur, que dirigió a los fieles mientras Malasia
alivia gradualmente la prohibición de ceremonias y eventos religiosos
que ha impuesto la pandemia de COVID-19.
En una carta pastoral recogida por Fides, el arzobispo indica: “Estamos
agradecidos con Dios Todopoderoso por las bendiciones recibidas. Hemos
visto una caída significativa en el número de nuevos casos de
coronavirus y cero mortalidad. Pero las autoridades nos recuerdan que
los servicios de salud pública continúan en emergencia. Por ello, es
necesaria la prudencia y la responsabilidad al mismo tiempo que
mantenemos nuestra confianza y fe en Dios”.
El arzobispo Kim pide a los fieles que “sean pacientes mientras la
Iglesia adopta una estrategia gradual para permitir que todo el mundo
regrese a los templos de forma segura, para evitar una nueva ola de esta
pandemia y para proteger a los miembros más vulnerables de nuestras
comunidades”.
A partir del 15 de julio, el gobierno anunció que “ya no habrá un límite
para la cantidad de personas que pueden asistir a una conferencia,
reunión social u oraciones en mezquitas o lugares de culto”. Sin
embargo, a la luz de los protocolos del gobierno, como el
distanciamiento, solo se permite un tercio de la capacidad de los
templos. Diferentes parroquias han emitido pautas para asistir a la misa
dominical, con diferentes métodos de registro y reserva, que varían de
una parroquia a otra. En la carta, el arzobispo Kim alentó a las
parroquias a contactar a la mayor cantidad posible de católicos
dispuestos a asistir a misas semanales. “Entiendo que muchos no podrán
participar en misa debido a que solo se permite una cada domingo, a la
capacidad limitada de asientos y a las restricciones impuestas por las
autoridades. Pero aquellos que no pueden asistir a la misa dominical
están exentos de la obligación o podrán continuar utilizando los medios
de comunicación”,
explica.
Según las indicaciones del gobierno, se alienta a los ancianos y los
niños a no participar en ceremonias en los lugares de culto. Es una
recomendación de salud pública y no una prohibición absoluta. Los
bautizos de niños se pueden celebrar en la iglesia de acuerdo con las
pautas de la archidiócesis, pero deben realizarse fuera de sin misa y
solo un niño a la vez con su familia.
El arzobispo también pidió a los párrocos que contactaran a los
“ministros extraordinarios de Comunión” para distribuir la Sagrada
Comunión en las casas a aquellos que no pueden asistir a misa. Las
escuelas dominicales de catequesis están suspendidas hasta nuevo aviso.
“Todas las parroquias de la archidiócesis están trabajando para que
nuestras iglesias y capillas vuelvan a ser centros de vida espiritual,
pastoral y sacramental, pero queremos hacerlo de manera segura y
prudente”, concluye el prelado.