Sydney, AUSTRALIA (Agencia Fides, 16/07/2020) - Ofrecer información sobre la prevención del
COVID-19 y servicios básicos de higiene en el área de Cox’s Bazar,
Bangladesh, donde están acampados más de un millón de refugiados étnicos
rohingya de Myanmar. Es el compromiso de la Iglesia Australiana, activa
en Bangladesh con proyectos relacionados con la atención médica, los
derechos humanos y la protección de la creación. Como recoge Fides, la
ciudad de Cox’s Bazar, un área de muy alta densidad demográfica,
afectada por el ciclón Amphan, está experimentando un aumento de
contagios de coronavirus a los que se unen una fuerte temporada de
monzones. En este contexto, la situación de los refugiados rohingya que
llegaron a Bangladesh desde la vecina Myanmar en 2017 para escapar de la
brutal represión, es precaria. En los campos de refugiados ubicados en
la ciudad bengalí, se vive en condiciones dramáticas: “Los refugiados
viven en zonas superpobladas y carecen de todo lo esencial:
alimentos, agua limpia, baños adecuados y educación. El distanciamiento
social es casi imposible: los datos del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados muestran que el 93% de la población vive por
debajo del estándar de emergencia de 45 metros cuadrados por persona.
Al mismo tiempo, el agua, el jabón y las máscaras son escasos”.
Para compensar estas deficiencias, Cáritas Australia y sus socios
nacionales han instalado áreas especiales para el lavado de manos y la
distribución de jabones y mascarillas. También inodoros y pozos de agua.
Según Eleanor Trinchera, coordinadora del programa Cáritas Australia
para Bangladesh, Nepal y Filipinas, el personal y los voluntarios
trabajan incansablemente para responder a la emergencia: “Las
instalaciones sanitarias en los campamentos son limitadas, por lo que
algunas áreas de recepción se han convertido en zonas de cuarentena.
Actualmente, los rohingya están extraordinariamente expuestos a
condiciones de hacinamiento, desastres naturales, salud y nutrición
inadecuadas. Todo esto dificulta los esfuerzos para frenar la
propagación del virus pese a que estamos haciendo todo lo que podemos”.
Activa desde 1964, Cáritas Australia, que depende directamente de la
Conferencia Episcopal, responde a emergencias humanitarias de alrededor
de 23 países proporcionando asistencia inmediata a las comunidades
afectadas y proyectos de reconstrucción a largo plazo.