Estambul, TURQUÍA (Agencia Fides, 04/07/2020) - Las recientes disputas que han estallado
entre algunas Iglesias ortodoxas parecen dar paso, al menos por un
momento, a la preocupación compartida por el destino del complejo
monumental de Ayasofya, que pronto podría convertirse en un lugar de
culto islámico por la voluntad del actual liderazgo político turco. El
metropolitano Hilarion Alfeyev, jefe del Departamento de Relaciones
Externas del Patriarcado de Moscú, habló de estas preocupaciones
comunes, en algunas declaraciones publicadas el 3 de julio en la agencia
rusa Interfax. “Estamos siguiendo de cerca con serias preocupaciones -
comentó el metropolitano ruso - los acontecimientos que rodean a la
Catedral de Hagia Sophia. Estamos a la espera de la publicación oficial
de la decisión de la Corte Suprema de Turquía, que, a juzgar por la
prensa, ha sostenido que el estado de Hagia Sophia, que actualmente
corresponde al de un museo, puede cambiarse mediante un decreto del
Presidente del
país”. Hilarión definió a Hagia Sophia como “patrimonio de toda la
humanidad”, subrayando que cualquier cambio en el status quo actual,
definido desde hace mucho tiempo, “puede causar graves daños a la
comprensión mutua en el mundo, al diálogo entre civilizaciones y
culturas, al diálogo interreligioso”. Entre otras cosas, el
Metropolitano del Patriarcado de Moscú también se centró en el papel
especial que desempeñó Hagia Sophia en la historia del cristianismo
ruso, mencionando la llamada Leyenda del Príncipe Vladimir, según la
cual, se habían presentado ante el príncipe Vladimir de Kiev, quien
buscaba la verdadera religión para su pueblo, representantes del Islam
de Bulgaria, representantes del judaísmo y los enviados del Papa de
Alemania, que le habían propuesto cada uno su propia fe como la correcta
y mejor de todas, pero sin éxito. La decisión de Vladimir solo se
produjo cuando sus enviados regresando de una solemne liturgia, en la
que habían
participado en la iglesia de Santa Sofía en Constantinopla el dijeron:
“Hemos estado con los griegos” - explicaron los embajadores al Príncipe
que bautizó Rusia - “y fuimos guiados a donde celebran la liturgia de su
Dios ... No sabemos si hemos estado en el cielo o en la tierra ...
hemos experimentado que Dios vive allí entre los hombres”.
El 1° de julio, la Asamblea Interparlamentaria de la Ortodoxia, un
organismo activo desde 1993, con sede en el Parlamento griego, que se
fundó por iniciativa de parlamentarios de Rusia y Grecia, y que hoy
incluye representantes parlamentarios de 25 países, también lanzó la
alarma sobre el futuro de Ayasofya. La organización tiene como objetivo
analizar los procesos políticos valorando la perspectiva cristiana
ortodoxa como un factor de encuentro y entendimiento mutuo entre
culturas. La hipótesis de reutilizar Ayasofya como un lugar de culto
islámico - subraya la declaración emitida por la Asamblea
Interparlamentaria Ortodoxa -, causa preocupación “en todos los hombres
de buena voluntad y en los creyentes que a través de sus actividades y
oraciones buscan salvaguardar y fortalecer la comprensión entre las
grandes religiones del mundo”.
El 30 de junio, como publicó la Agencia Fides,
Bartolomé I Patriarca Ecuménico de Constantinopla, también había
declarado que la posible conversión del complejo monumental de Ayasofya
en Estambul en una mezquita “empujará a millones de cristianos de todo
el mundo contra el islam”.
En la homilía pronunciada durante la divina liturgia celebrada en la
iglesia ortodoxa dedicada a los Santos Apóstoles, en el barrio de
Feriköy, en Estambul, el “Primus inter pares” de los Primados de las
iglesias ortodoxas había remarcado que actualmente en Ayasofya “Oriente y
Occidente se abrazan”, y su eventual conversión en lugar de culto
islámico “causará una ruptura entre estos dos mundos. En el siglo XXI –
ha continuado el Patriarca -, es absurdo y dañino que Hagia Sophia, de
lugar que ahora permite que los dos pueblos se encuentren y admiren su
grandeza pueda volver a ser motivo de confrontación y división”.