Kabul, AFGANISTÁN (Agencia Fides, 04/07/2020) - Una colecta de fondos partida desde Praga, ha
llegado a la iglesia de Kabul a través del personal de la embajada
checa. Esta iniciativa, creada por la comunidad parroquial de San
Gotardo, en Praga, dirigida por el párroco p. Milos Szabo, busca apoyar a
los afganos pobres, indigentes y más vulnerables. Lo cuenta, en una
nota enviada a Fides, el p. Giovanni Scalese, sacerdote barnabita,
responsable de la Missio sui iuris en Afganistán: “En esa parroquia,
durante el mes de enero, los fieles oraron por este país e hicieron una
colecta para los pobres de nuestra Misión. El resultado de las
donaciones se entregó a los diplomáticos checos en Kabul, pero debido a
las reglas para la contención de Covid-19, no pudimos organizar una
reunión hasta junio”.
La donación ha sido recibida por el barnabita como un “signo de la
comunión espiritual de la Iglesia”: “Cuando recitamos el Credo
apostólico, afirmamos que profesamos nuestra fe en la comunión de los
Santos. Generalmente, damos importancia a este aspecto, especialmente en
la fiesta del 1 de noviembre, pero a menudo olvidamos que la comunión
de los santos une a todos los peregrinos creyentes en la tierra. La vida
cristiana se puede comparar con una peregrinación, pero que no es
individual: caminamos hacia Dios como personas, ayudándonos mutuamente.
La bella iniciativa de la parroquia de San Gotardo es un buen ejemplo de
esta comunión”.
El contacto entre la iglesia de Praga y la de Kabul tuvo lugar el pasado
mes de octubre de 2019, con una carta enviada por el párroco checo, que
decía: “Somos una parroquia católica romana en el distrito de Bubeneč,
que alberga misiones diplomáticas de muchos estados en la República
Checa. Esto nos ha inspirado a tratar de conectarnos espiritualmente con
los países del mundo. Si bien los representantes de la diplomacia
internacional trabajan para facilitar la cooperación y garantizar que la
humanidad viva en paz y seguridad, hemos decidido apoyar este trabajo a
través de la oración. Cada mes rezaremos por un país específico y sus
habitantes, independientemente de su religión”.
La presencia católica en Afganistán fue admitida a principios del siglo
XX como simple asistencia espiritual dentro de la embajada italiana en
Kabul. En el país, de hecho, el Islam es reconocido como religión
estatal y la conversión a otras religiones puede enmarcarse en el delito
de apostasía. En 2002, Juan Pablo II estableció la “Missio sui iuris”
en el país. Hoy, la misión católica sigue en la estructura diplomática y
está encomendada al padre barnabita Giovanni Scalese. Además, las
Hermanas Misioneras de la Caridad y la asociación interconfesional “Pro
Bambini di Kabul” también trabajan en la capital afgana.