Yangón, MYANMAR (Agencia Fides, 13/07/2020) - “En previsión de las importantes elecciones
nacionales y de la Conferencia Panglong del siglo XXI, hacemos un
llamamiento directo a todos los líderes nacionales y líderes religiosos
de Myanmar para que se escuchen y decidan buscar el bien de todos. Ahora
se nos brinda una oportunidad de oro en estas nuevas condiciones y para
los nuevos desafíos que afronta el mundo. Invitamos a todos a
aprovechar el momento”, dada la crisis provocada por el coronavirus. Es
el mensaje difundido en nombre de la Iglesia Católica en Myanmar por el
cardenal Charles Maug Bo, arzobispo de Yangon, quien habla del deseo de
paz y reconciliación de la comunidad católica birmana y de toda la
población.
En el mensaje que recoge Fides se puede leer: “Estamos cansados de la
guerra, agotados por las enemistades. La guerra deshonra a todos. ¿Por
qué no termina el conflicto de Myanmar?, ¿dónde está la responsabilidad?
Sin duda, se puede señalar la beligerancia del ejército (Tatmadaw) y su
negativa de decretar un alto el fuego completo para permitir que el
país haga frente a la pandemia. Podemos fijarnos en la débil autoridad
del gobierno civil o en la falta de un sistema judicial justo. Se puede
acusar a los líderes de los grupos étnicos que sacan provecho del
comercio de jade o drogas. Se podría también señalar a los líderes
religiosos, demasiado callados a la hora de alzar la voz contra la
injusticia”.
La Iglesia recuerda que Myanmar está padeciendo una triple crisis
global: la primera es la del coronavirus; El país también es uno de los
cinco países más afectados por el cambio climático. En tercer lugar
padece la crisis interétnica, un país “donde la gente todavía se aferra
al sinsentido de hacer distinciones y clasificaciones entre una etnia u
otra”.
El texto pregunta: “¿Qué podemos hacer para no volver a divisiones sin
sentido?, ¿qué futuro queremos para nuestros jóvenes? Durante décadas no
han tenido oportunidades en su patria y se han visto obligados a
marcharse al extranjero convirtiéndose, no pocas veces, en esclavos
¿Cómo podemos procurarles bienestar social y dignidad a nuestra gente?,
¿cómo podemos reclamar nuestro derecho al respeto, la igualdad, la
prosperidad sostenible y la paz duradera para Myanmar.
El mensaje recuerda que muchas naciones poderosas cercanas a Myanmar
“miran con interés la gran riqueza y recursos naturales del país” (oro,
jade, ríos y bosques vírgenes) y señala que “mientras luchamos entre
nosotros, nuestra tierra está devastada, a nuestros jóvenes los
destruyen las drogas y miles de mujeres y hombres jóvenes abandonan el
país solos, perdiendo dignidad y vida”. “Es hora de poner fin a esto, a
no volver a ser engañados de nuevo y a construir una nación donde no se
tenga miedo de la diferencia sino que se aprenda a dialogar, convivir y
alegrarse de aquello que se es”, invita la Iglesia a todos los líderes
políticos y sociales y religiosos.
El llamamiento invita a empeñarse en las negociaciones y a proteger los
derechos de los pobres, a trabajar duro para convencer a todos los
implicados de que “la paz es del interés de todos”. Es urgente “invertir
en esperanza y prepararse para el mundo futuro después de la pandemia”.
Dirigiéndose a los líderes, el texto insta: “Escuchen el grito de la
Madre Tierra. Respétense mutuamente. Animen a nuestros jóvenes a
estudiar. Nuestras culturas son tesoros construidos a lo largo de los
siglos. Los bosques de Myanmar son los pulmones de Asia. Nuestros
nativos saben cómo preservarlos. Los arrozales de Myanmar son el tazón
de arroz de Asia. Nuestros agricultores merecen una recompensa. Los
jóvenes de Myanmar son responsables de la paz en los países de la ASEAN
(la Asociación de las naciones del sudeste asiático) en el futuro.
Prepárenlos”.
Finalmente, se recuerda que “los budistas, cristianos y musulmanes de
Myanmar pueden vivir y testimoniar el mensaje que el mundo anhela
escuchar, promoviendo un mundo pacífico, justo e inclusivo”.
El documento concluye: “El pueblo de Myanmar merece la paz, no una
guerra sin fin. No puede haber paz sin justicia. No puede haber justicia
sin verdad. Creemos un nuevo Myanmar de esperanza, paz y prosperidad a
medida que avanzamos hacia objetivo de la democracia a través de las
elecciones. Aprovechemos esta oportunidad”.