Nairobi, KENIA (Agencia Fides, 06/07/2020) – “Estamos profundamente preocupados por la
continua inseguridad y las tensiones en los condados de Narok y Marsabit
que han provocado la pérdida de vidas humanas, el desplazamiento de
personas y la destrucción de propiedades”, afirma un comunicado de la
Comisión Episcopal “Justicia y paz” (CJPC) firmado en nombre de los
Obispos de Kenia, por Su Exc. Mons. John Oballa Owaa, Obispo de Ngong y
Presidente de la CJPC.
En el mensaje se menciona el asesinato de doce personas en el condado de
Marsabit, incluidos dos estudiantes universitarios, un estudiante de
secundaria y un motociclista, y se subraya que “la santidad de la vida y
la dignidad humana es un valor que debe ser sostenido en todo momento”.
Los obispos subrayan también que “es un pecado grave la pérdida continua
de vidas humanas por motivos de a etnia, odio entre los clanes,
competencia por los recursos y disputas de liderazgo”.
En Marsabit, que limita con Etiopía y Somalia, los políticos locales
exasperan y manipulan las disputas tradicionales con fines electorales
entre las comunidades de agricultores y pastores que históricamente
luchan por el agua y por los pastos. “La cultura política dominante de
Kenia - denuncian los obispos - es la del choque de poder alimentado
solo por la avaricia”. En consecuencia, el bien común no se persigue.
En Narok, el condado dentro de la diócesis católica de Ngong, del cual
es obispo mons. Owaa, ha habido frecuentes enfrentamientos violentos
interétnicos entre comunidades de pastores por el control de los pastos y
por el robo de ganado.
“Condenamos firmemente estos actos de barbarie y hacemos un llamamiento a
las comunidades interesadas para que adopten la paz, el amor y la
armonía. Solo de esta manera se puede lograr el desarrollo para el bien
común”, dice el comunicado.
El pueblo de Dios en estas localidades se enfrenta a una “miríada de
desafíos” también por la crisis de Covid-19, señalan los obispos, y por
lo tanto es necesario evitar añadir el dolor de estos “conflictos,
asesinatos y otras formas de sufrimiento”.
Los obispos piden al Ministerio del Interior de Kenia que lleve a cabo
“investigaciones rápidas” y ponga a los culpables ante la justicia,
porque se debe poner fin a la impunidad de quienes cometen estos
crímenes. Las autoridades deben asegurarse de que “el pueblo pueda
confiar en el gobierno. De lo contrario, prevalecerá el miedo y las
comunidades continuarán matándose entre sí, como si viviésemos en un
estado sin ley”.