Samalut, EGIPTO (Agencia Fides, 07/07/2020) - La primera obra cinematográfica dedicada a los
20 cristianos coptos decapitados en 2015 por los yihadistas junto con
su compañero de trabajo ghanés se titulará “Mártires de la fe y de la
nación”. La iniciativa cuenta con la bendición del patriarca copto
ortodoxo Tawadros, y se llevará a cabo bajo la supervisión de Anba
Pavnotios, obispo ortodoxo copto de Samalut.
En un reciente comunicado de prensa emitido por la misma diócesis de
Samalut, se anunciaba el inicio inminente de las grabaciones, aprobadas
el pasado mes de enero y pospuestas debido a la epidemia de coronavirus.
La grabación de testimonios y materiales útiles para la redacción y
revisión del guión, encomendada al escritor Mina Magdy, comenzó hace ya
mucho tiempo. El texto del guión también se basa en las historias de los
familiares de los mártires, casi todos nativos de la región de Samalut.
El texto que se transformará en película, antes de alcanzar el clímax
de las escenas sobre el martirio, el descubrimiento de cuerpos en una
fosa común y el regreso de los restos a Egipto, rememora la vida de los
jóvenes coptos asesinados por los yihadistas, mostrándolos en su vida
cotidiana y familiar, marcada por los esfuerzos, las esperanzas y los
deseos de un futuro mejor. Los mismos deseos que habían empujado a los
mártires a emigrar a Libia, en busca de un trabajo
decente y útil para mantener a sus respectivas familias.
La dirección de la obra está a cargo del cineasta Yussef Nabil, quien en
pasado ya ha realizado otras historias cinematográficas de martirio
cristiano. El anuncio del plan de trabajo y del inicio de la obra, -
explica en Wataninet.com, Nader Shoukry, miembro de la comisión
encargada de revisar el guión -, también tiene como objetivo buscar
recursos para apoyar el ambicioso plan de trabajo. El comunicado de
prensa emitido por la diócesis de Samalut también informa del mensaje
emitido por los cineastas involucrados en el proyecto, quienes piden a
todos “orar para que el Señor complete el trabajo con nosotros,
ayudándonos a hacer la película de la mejor manera, para que se
convierta en un testimonio de la fuerza de los mártires, para todas las
generaciones futuras”.
Los 20 coptos egipcios y su compañero de trabajo ghanés fueron
secuestrados en Libia a principios de enero de 2015. El video de su
decapitación fue publicado en la web por sitios yihadistas el 15 de
febrero siguiente. Una semana después de la noticia de la masacre, el
patriarca copto ortodoxo Tawadros II decidió inscribir a los 21 mártires
asesinados por Daesh en el Synaxarium, el libro de los mártires de la
Iglesia copta, estableciendo que su memoria se celebrase el 15 de
febrero.
Los restos mortales de los coptos asesinados en Libia por los yihadistas
habían sido identificados a fines de septiembre de 2017 en una fosa
común en la costa libia, cerca de la ciudad de Sirte. Sus cuerpos habían
sido encontrados con las manos atadas a la espalda, vestidos con los
mismos trajes naranjas que usaban en el macabro video filmado por los
verdugos en el momento de su decapitación. Este año, como informó la
Agencia Fides, en la diócesis copta ortodoxa de
Samalut los “mártires coptos de Libia” fueron celebrados de forma
solemne en el V aniversario de su martirio. Las celebraciones, del 1 al
16 de febrero se realizaron en la iglesia santuario-museo dedicado a los
mártires coptos, edificado en Samalut en un tiempo record con la ayuda
del gobierno egipcio.
“El video que muestra su ejecución - señaló después de la masacre a la
Agencia Fides Anba Antonios Aziz Mina, obispo católico emérito copto de
Guizeh -, fue construido como una escalofriante puesta en escena
cinematográfica, con el objetivo de difundir el terror. Sin embargo, en
ese producto diabólico de ficción y horror sediento de sangre, se ve que
algunos de los mártires, en el momento de su ejecución bárbara, repiten
'Señor Jesucristo'. El nombre de Jesús fue la última palabra que afloró
a sus labios. Como en la pasión de los primeros mártires, se confiaron a
Aquel que pronto los recibiría. Y así celebraron su victoria, la
victoria que ningún verdugo les puede quitar. Ese nombre susurrado en el
último momento fue como el sello de su martirio”.