Manila, FILIPINAS (Agencia Fides, 07/07/2020) – “A la luz de la fe, no podemos adherir en
conciencia a una ley que puede atacar la dignidad humana y los derechos
humanos. En un momento en que nuestra gente lucha contra los efectos de
Covid-19, no encontramos razón para aprobar una ley que no ayuda a
aliviar su miserable situación: el desempleo, el cierre de negocios, la
propagación continua del virus y la falta de alivio para nuestro
personal son las preocupaciones más urgentes en este momento.
Estamos a favor de los abogados, religiosos y otros líderes cívicos que
han presentado una petición urgente a la Corte Suprema”: así lo afirman
en una declaración enviada a Fides la Asociación de Superiores Mayores
de Filipinas que se une a los responsables de las congregaciones
religiosas católicas masculinas y femeninas de la nación. Los
religiosos, que en las últimas semanas se unieron a aquellos que
expresaron preocupación y oposición a la ley, considerándola “draconiana
e inconstitucional”, están “profundamente entristecidos por la firma de
la ley antiterrorista” que, aprobada por el Parlamento y firmada por
Duterte, entrará en vigor oficialmente el 18 de julio.
El comunicado, firmado conjuntamente por el p. Cielito R. Almazán, OFM y
la hna. Marilyn A. Java, RC afirma: “Rezamos para que la Corte Suprema
apruebe una orden de suspensión temporal. Confiamos en que las mujeres y
los hombres de la corte más alta del país se guíen por el bien común de
todos y de la Constitución filipina. Les imploramos que, en estas nubes
de oscuridad que se ciernen sobre nosotros, dejen que la luz del estado
de derecho y, en última instancia, la justicia, brillen más
intensamente”.
El texto continúa: “Pedimos a todas las mujeres y hombres de buena
voluntad y a todos aquellos que se preocupan por nuestros derechos y
libertades: defender y estar cerca de los pobres y los oprimidos. La
verdad, la justicia y la paz prevalecerán”.
Los religiosos, citando un pasaje bíblico de la segunda Carta a los
Corintios se dicen “presionados por todos lados, pero no aplastados;
perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados;
derribados, pero no destruidos”.
Grandes sectores de la Iglesia Católica en Filipinas han compartido y
expresado públicamente su decepción ante esta ley. El arzobispo Sócrates
Villegas, al frente de la diócesis de Lingayen-Dagupan, ha declarado
que “lamenta profundamente” la decisión del presidente Rodrigo Duterte
de firmar el proyecto de ley afirmando que: “Es moralmente incorrecto
dejar los términos de aplicación de un proyecto de ley tan potente a la
interpretación de los poderosos”. La Iglesia ciertamente está en contra
del terrorismo, ha explicado, “sin embargo, no queremos lidiar con la
violencia y la ira ciega con más violencia o legitimar el terror”, ha
dicho. “Preferiríamos participar en la difícil pero necesaria tarea de
construir una cultura que escuche, que no descuide, que abrace las
diferencias. Esta cultura de escucha inclusiva pronto despojará a los
extremistas de todas sus razones. La paz es el único camino hacia la
paz”, ha añadido.
Mons. Ruperto Santos, obispo de Balanga también ha dicho que “la nueva
ley amenaza la libertad de expresión, no traerá paz, armonía ni nos
unirá”, instando a monitorear las acciones del gobierno, a denunciar
cualquier forma de violación de los derechos humanos, represión estatal e
impunidad.