Jerusalén, TIERRA SANTA (Agencia Fides, 07/07/2020) - Algunos “grupos radicales” judíos que tratan
de adquirir propiedades eclesiásticas en el llamado Barrio Cristiano de
la Ciudad Vieja de Jerusalén tienen como objetivo sabotear la identidad
plural de la Ciudad Santa, debilitar la presencia cristiana y fomentar
la inseguridad y el riesgo de intimidación a lo largo de los recorridos
utilizados por los peregrinos cristianos para llegar a los lugares
santos. Así lo escriben los 13 Patriarcas y Jefes de las Iglesias y
comunidades eclesiales de Jerusalén, en la enésima alarma lanzada con
respecto a las transacciones inmobiliarias, no siempre transparentes
que, en su opinión, pretenden socavar el llamado “status quo”, el
conjunto de reglas y costumbres en el que se basa la convivencia entre
diferentes comunidades religiosas en la parte antigua de la Ciudad
Santa. En su nueva intervención colectiva, lanzada el martes 7 de julio,
los Jefes de las Iglesias y las comunidades eclesiásticas de
Jerusalén se refieren explícitamente a un reciente pronunciamiento del
Tribunal de Distrito de Jerusalén, que el miércoles 24 de junio rechazó
definitivamente la solicitud con la que el Patriarcado greco ortodoxo de
Jerusalén pidió cancelar la adquisición de tres bienes inmuebles
patriarcales por parte de la organización de colonos judíos Ateret
Cohanim (véase Fides 26/6/2020). La declaración conjunta firmada por los
Patriarcas y Jefes de las Iglesias y Comunidades Eclesiales de
Jerusalén - incluido el Patriarca Ortodoxo Teófilos III, el Arzobispo
Pierbattista Pizzaballa, Administrador Apostólico del Patriarcado Latino
de Jerusalén, y el Padre Francesco Patton ofm, Custodio de Tierra Santa
-, subraya que el destino de esos edificios que pertenecían al
Patriarcado greco ortodoxo no se pueden tomar como “una simple disputa
de propiedad”, dados los sujetos que están involucrados. Para los
signatarios, la disputa inmobiliaria pone de manifiesto el diseño de
fuerzas
que desde hace mucho tiempo trabajan para sabotear “el histórico Status
Quo de los Lugares Santos y los derechos de las Iglesias universalmente
reconocidos”, que hay que proteger de cualquier ataque.
Esta es la razón por la cual los Jefes de las Iglesias expresan
preocupación por el reciente fallo del Tribunal de Distrito de Jerusalén
y manifiestan su solidaridad con “los esfuerzos de la Iglesia greco
ortodoxa en su intento de obtener justicia”. Los firmantes de la
declaración conjunta, citando al Profeta Amós, se dirigen directamente
al gobierno israelí, con la solicitud de “actuar para salvaguardar la
integridad de la herencia cristiana y la herencia en la Ciudad Vieja,
así como los Lugares Santos y los derechos de los habitantes del
vecindario cristiano de Jerusalén”.
La batalla legal sobre los bienes disputados entre el Patriarcado greco
ortodoxo y el grupo hebreo Ateret Cohanim lleva en pie 16 años. Dos de
los tres edificios en cuestión, el Hotel “Petra” y el Hotel “Imperial”,
se encuentran cerca de la Puerta de Jaffa, considerada la entrada más
directa para acceder al barrio cristiano de la Ciudad Vieja de
Jerusalén.
La venta, como ya había informado a su tiempo la Agencia Fides - tuvo
lugar en 2004, y la noticia había provocado protestas y descontento
dentro de la comunidad cristiana greco ortodoxa, que culminó con la
deposición del Patriarca Ireneo I por parte del Santo Sínodo por cargos
de enajenación indebida de los edificios del Patriarcado.
En agosto de 2017, el Tribunal de Distrito de Jerusalén había rechazado
los intentos legales del Patriarcado greco ortodoxo de Jerusalén para
hacer reconocer como “ilegal” y “sin autorización” la adquisición de
algunas de sus propiedades por parte de la organización judía Ateret
Cohanim. Después de aquella sentencia, los Patriarcas y Jefes de las
Iglesias de Jerusalén firmaron un documento conjunto en el que denunciaban “un intento sistemático para minar la integridad
de la Ciudad Santa” y “para debilitar la presencia cristiana en Tierra
Santa”. En aquel pronunciamiento ya se expresaba una firme oposición a
“cualquier acción” puesta en marcha por “cualquier autoridad o grupo”
que trate de violar y socavar las “leyes, acuerdos y regulaciones que
han gobernado nuestras vidas durante siglos”.
El Patriarcado Ortodoxo de Jerusalén apeló contra el fallo de 2017 ante
la Corte Suprema de Israel, que el 10 de junio de 2019 confirmó la
regularidad de la transferencia de las propiedades, legítimamente
compradas por intermediarios extranjeros que actuaron en nombre de
Ateret Cohanim. Luego, en diciembre de 2019, la disputa legal se
reabrió, después de que un juez del Tribunal de Distrito de Jerusalén
cuestionase el fallo anterior de la Corte Suprema, abriendo
efectivamente la posibilidad de comenzar un nuevo juicio sobre el
controvertido tema.
Ahora, el enésimo pronunciamiento del Tribunal de Distrito de Jerusalén
parece marcar el final definitivo de la lucha alrededor de los edificios
en disputa de la Ciudad Vieja de Jerusalén. El Patriarcado greco
ortodoxo de Jerusalén ha reaccionado ante los últimos pasos de la
historia reiterando su voluntad de presentar otra apelación, llevando de
nuevo el asunto a la atención de la Corte Suprema de Israel.