Manila, FILIPINAS (Agencia Fides, 14/07/2020) - “Hemos reanudado la celebración de misas con
las debidas precauciones respetando las medidas indicadas por el
gobierno. De momento se pueden llenar los templos al 10% de su
capacidad. Es poco pero es una señal de esperanza. Hemos visto a algunas
personas llorar y emocionarse al participar en la Eucaristía después de
más de 3 meses de cierre, pero no podemos bajar la guardia porque la
situación de la pandemia en Manila todavía es preocupante. El número de
contagiados sigue creciendo y todavía no hemos alcanzado el pico”. Así
lo explica a Fides el padre Simone Caelli, misionero del PIME y párroco
de la parroquia “Reina de los Apóstoles” en Paranaque city, en Metro
Manila. Después de la suspensión de las ceremonias por más de tres meses
a causa del coronavirus, las puertas de las iglesias católicas de
Filipinas se reabrieron el 13 de julio, “pero el miedo persiste entre
los fieles”, lamenta el padre Caelli.
El padre Ned Nazareno, párroco de la Iglesia del Niño Jesús en la ciudad
de Molino, al sur de Manila, es de la misma opinión. A la parroquia
pueden entrar 60 personas a la vez cuando su capacidad es para 600.
“Muchos fieles siguen optando todavía por seguir la misa por televisión,
radio o por Internet”. Aunque ya cuentan con el permiso de las
autoridades, algunas parroquias en varias diócesis filipinas han
decidido no celebrar misas públicas ya que el número de casos de
COVID-19 siguen en aumento.
En esta situación de incertidumbre, el obispo Broderick Pabillo,
administrador apostólico de la Arquidiócesis de Manila, dirigió un
mensaje a los fieles, invitándolos a “tener confianza en medio de la
pandemia”. “En las últimas semanas, nos ha afectado mucho esta situación
y la infección por coronavirus sigue multiplicándose. El desempleo es
otra de sus dramáticas consecuencias. Numerosas empresas están cerrando o
reduciendo su personal. La situación económica del país no es nada
buena”, señala. En esta fase difícil, la aplicación de la controvertida
ley antiterrorista ha generado más temores, críticas y descontento en la
sociedad. “En tiempos de tristeza, como dice el Salmo 37, los malvados
no durarán. Dios no lo permitirá. No estéis tristes. La bondad, la
verdad y la justicia prevalecerán”, anima monseñor Pabillo.
El obispo también instó a los católicos a rezar por una parroquia en
Manila devastada por un grave incendio accidental, que afectó a la
iglesia parroquial de Santo Niño, en el distrito Pandacan de Manila, el
10 de julio. “Oremos por la reconstrucción inmediata de la parroquia.
Menos mal que nadie resultó herido y que ningún otro edificio sufrió
daños”, destaca el obispo Pabillo en una nota. El prelado visitó el área
e invitó a los feligreses a apoyar la reconstrucción de la iglesia.
La parroquia, construida por el fraile franciscano Francisco del Rosario
en 1732, albergó una estatua del Niño Jesús de hace cuatro siglos y fue
un lugar de peregrinación y devoción para miles de fieles. La estatua
fue tallada en madera oscura, como las imágenes históricas del Nazareno
Negro de Quiapo y la Virgen Negra de Antipolo. El párroco local, el
padre De Claro pide a los feligreses que sean fuertes pese a la
tragedia: “Empecemos de nuevo y reconstruyamos el signo de nuestra fe.
Levantémonos más fuertes y más unidos”, indicó. Reveló además que el
fuego no dañó el sagrario con las ostias consagradas.