Peshawar, PAKISTÁN (Agencia Fides, 02/07/2020) - “Es una noticia muy triste y trágica; En
primer lugar, pedimos justicia para Nadeem Joseph y su familia. Toda
persona tiene derecho a comprar propiedades en Pakistán. Este episodio
es una clara violación de los derechos humanos, es un acto contra la ley
y no puede quedar impune. Además, se puede observar con preocupación
que están aumentando los episodios similares de ataques a las
comunidades más vulnerables: el gobierno debe tomar acto de ello
seriamente”. Así lo dice el activista cristiano de derechos humanos
Sabir Michael, comentando a la Agencia Fides la historia de Nadeem
Joseph, un cristiano atacado por comprar una casa en un área con una
mayoría musulmana en Peshawar. Según la información de Fides, el hombre
murió el pasado 29 de junio después de cinco cirugías por los disparos
que había recibido. El 4 de junio del mes pasado, sus agresores, hombres
musulmanes que consideran a los cristianos “indeseables”, le dispararon
en el estómago y lo hirieron gravemente.
Khalid Shahzad, otro activista en contacto continuo con la familia de
Nadeem Joseph, hablando con Fides declara: “Es una historia muy triste y
alarmante para toda la comunidad cristiana; ahora los culpables deben
afrontar un juicio por asesinato. La familia de Nadeem sufre y vive
aterrorizada después de este ataque. La familia agradece a todos los que
han ofrecido ayuda y asistencia para el cuidado de Nadeem Joseph y los
asuntos legales”.
El cristiano Samson Salamat, presidente de la organización de la
sociedad civil “Rwadari Tehreek Pakistan”, (“Movimiento por la
tolerancia en Pakistán”), comprometida con la paz, el pluralismo y la
armonía interreligiosa, explica a Fides: “Este ataque a Nadeem Joseph es
la peor forma de discriminación y persecución de las minorías
religiosas en Pakistán. Surge una pregunta: ¿quién podrá proteger y
salvar las vidas de los seres humanos que son miembros de minorías
religiosas en Pakistán?”.
Nadeem Joseph había comprado una casa en un área de mayoría musulmana en
Peshawar, y sus vecinos musulmanes comenzaron a mostrar disidencia
porque una familia cristiana vivía en su calle, considerándola indigna y
no deseada. Primero amenazaron a la familia de Nadeem al ordenar a los
miembros de la familia que abandonaran su hogar dentro de las 24 horas
sucesivas. Cuando Nadeem llamó a la policía, antes de que llegaran los
agentes, comenzaron a golpearlo y luego abrieron fuego contra él y su
familia, huyendo ante la llegada de la policía.