Kinshasa, REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (Agencia Fides, 02/07/2019) – Son más de 1.500 los muertos de entre los
2.200 casos confirmados de ébola desde agosto de 2018 en las provincias
de Kivu del Norte e Ituri, en el noreste de la República Democrática del
Congo. El área más afectada es la de la diócesis de Butembo-Beni.
Las autoridades congoleñas en cooperación con agencias internacionales
han iniciado programas de vacunación y asistencia para personas
infectadas. La diócesis de Butembo-Beni también participa en esta lucha a
través de Cáritas con asistencia social y psicológica y programas de
distribución de alimentos.
“Gracias a una asociación con el Programa Mundial de Alimentos (PMA),
estamos distribuyendo alimentos a las familias de los afectados y a los
pacientes ingresados en centros de salud. La distribución de alimentos
permite limitar el movimiento de personas que buscan alimentos,
reduciendo el número de personas expuestas a la infección”, dice el
padre Valerian Katsinge, jefe de Cáritas Butembo-Beni.
Esta distribución de alimentos va de la mano con asesoramiento
psicológico para ayudar a las personas afectadas por el trauma y el
estigma causado por estar infectado con el ébola o por tener una persona
afectada por el virus en su familia. Es una operación puerta a puerta
en toda la región, para ganarse la confianza de la población.
Al destarse la epidemia, la primera respuesta resultó insuficiente. Los
centros de salud ofrecían atención precaria y los políticos
proporcionaban información falsa sobre situación. Factores que
provocaron el recelo de la población, tanto que algunos equipos de salud
fueron atacados. Incluso un sacerdote de Cáritas recibió una paliza.
Esta es la décima vez que se produce un brote de ébola en la República
Democrática del Congo, que esta vez también ha afectado a Uganda.