Bagdad, IRAK (Agencia Fides, 04/07/2019) - Las expresiones y el modus operandi de Ryan al
Kildani (“el caldeo”), líder y secretario general del movimiento
político “Babilonia”, resultan irrespetuosos y deshonrosos hacia
realidades y símbolos que son apreciados por la sensibilidad eclesial.
La iglesia los condena siempre porque está llamada a proteger a los
creyentes de aquellos que intentan sembrar la confusión entre ellos. Así
lo señalan los Jefes de las Iglesias de Irak que se reunieron el martes
2 de julio en Bagdad, en un convento de la Iglesia Apostólica Armenia,
para adoptar una postura común sobre las últimas iniciativas del líder
del movimiento político nacido como una evolución política de las
llamadas “Brigadas Babilónicas”.
Fue una carta de Ryan “el caldeo” al Ayatollah Ali al Sistani, -guía
espiritual y político de los chiítas en Irak-, la que provocó esta
reacción del Consejo de Jefes de Iglesias en Irak (Consejo de Líderes de
Iglesias Cristianas de Irak, CCCL). En la misiva fechada el 26 de
junio, Ryan se dirige al jefe chiíta en nombre de todos los cristianos
iraquíes, definiéndolo como “el guía espiritual más elevado de Iraq”, y
le pide que intervenga ante las voces de chiítas que se han pronunciado
negativamente hacia la festividad cristiana de la Navidad.
Los Jefes de Iglesias Cristianas aseguran que Ryan y el movimiento que
lidera no tienen derecho a presentarse como “portavoces” de todos los
cristianos, y a definir al Ayatollah al Sistani como “el guía espiritual
más elevado” de Iraq.
Las “Brigadas de Babilonia” surgieron en los años de invasión de los
yihadistas del Estado Islámico (Daesh). Siempre se han definido como
milicia anti-Daesh cristiana, a pesar de conexión con milicias chiítas
como las Unidades de Protección Popular (Hashd al Shaabi). El Movimiento
Babilónico, nacido como una evolución política de las brigadas, fue
discretamente secundado en las elecciones iraquíes de mayo de 2018,
cuando obtuvo dos de los cinco escaños parlamentarios reservados para
las minorías cristianas. Después de las elecciones, surgieron voces
críticas contra la falta de escrúpulos del Movimiento Babilonia que
acusaban a la formación política de haber ganado su poder gracias a los
votos recibidos también por los votantes chiítas.